¿Es la Sobriedad el nuevo Desenfreno?

Durante décadas, el alcohol fue el compañero inseparable de la cultura de club. Ahora que cada vez se bebe menos y la sobriedad deja de ser una excepción, la escena nocturna parece estar cambiando.
Por Lesley Wright
24/08/2026

Durante décadas, la cultura de club se alimentó de un maravilloso caos: una escena construida sobre el hedonismo y el exceso. “Darlo todo” significaba perder fines de semana, perder vuelos, enlazar fiestas con afters interminables y acumular historias que se volvían más escandalosas cada vez que se contaban. El desenfreno era casi una obligación. Las resacas se lucían como medallas de honor. Aguantar en pie después de tres días de fiesta se consideraba poco menos que un acto de heroísmo.

Ibiza ha encarnado durante mucho tiempo la cara más hedonista de la música electrónica, con un reparto de personajes inolvidables — DJ, promotores y figuras tan carismáticas como excéntricas— cuyas hazañas han acabado formando parte de la leyenda de la isla. Cuanto más disparatada era la historia, más crecía el mito. Pero algo está cambiando.

Giorgia Angiuli, referente italiana en el universo del dance y la electrónica, ha construido toda una identidad artística en torno a los baños sonoros, la meditación y la música como ritual de sanación.

Las pistas de baile no se han vaciado. Los clubes siguen llenos y los festivales continúan agotando entradas. Sin embargo, el consumo de alcohol está disminuyendo, el mercado de las bebidas sin alcohol no deja de crecer y el discurso del bienestar ha empezado a abrirse camino en espacios donde, hasta hace poco, hablar de descanso, hidratación o autocontrol habría despertado más de una sospecha.

Una nueva narrativa está tomando forma desde la cabina hasta la pista de baile. Cada vez más DJ hablan abiertamente de su sobriedad, la moderación deja de verse como una rareza y el alcohol ya no ocupa el lugar que durante tanto tiempo tuvo como elemento central de la vida social.

DJ como Darren Emerson, Goldie, Sam Divine, Radio Slave, Claude VonStroke y MK y muchos otros han dejado de beber en los últimos años. La leyenda del trance Armin van Buuren asegura que dejar el alcohol fue “la mejor decisión” de su vida, mientras que Jody Wisternoff, uno de los nombres clave de Anjunadeep, afirma que “ya no merece la pena”, y explica que vivir sin alcohol le ha dado “más vitalidad, más concentración, una inspiración renovada en el estudio y mejores sesiones como DJ”.

Pero este cambio no se limita a los mayores de 40 o veteranos de los clubes. La artista italiana de techno Giorgia Angiuli ha construido toda una identidad artística en torno a la meditación, la neurociencia y la sanación a través del sonido. John Summit, que el año pasado completó su primera gira completamente sobrio, ha sustituido los excesos nocturnos por las carreras de larga distancia, mientras que Patrick Topping se ha convertido en uno de los defensores de las raves sin alcohol.

El DJ y productor Jody Wisternoff (arriba) ha reconocido que dejar el alcohol le ha dado “más vitalidad, más concentración, una inspiración renovada en el estudio y mejores sesiones como DJ”. A la izquierda, una lata de Lyres, la marca de bebidas espirituosas sin alcohol.

Y el cambio va mucho más allá de la cabina. Según la doctora Karenza Moore, investigadora de la Universidad de Newcastle (Reino Unido), cada vez más jóvenes están dejando el alcohol cuando salen de fiesta, y lo hacen por una combinación de factores. “El alcohol ha perdido prestigio”, afirma. En su opinión, una mayor conciencia sobre la salud, nuevas normas sociales y la presencia constante de las redes sociales han transformado profundamente la forma en que se percibe el consumo de alcohol. Como ella resume, “Nadie quiere que le conozcan como el más fiestero de la oficina”.

Las palabras de Moore encuentran respaldo en los datos. El consumo mundial de alcohol cayó por tercer año consecutivo en 2025, con un descenso de 500 millones de cajas de nueve litros [la medida estándar global que se usa en la industria de las bebidas alcohólicas para calcular el volumen de producción o ventas], según las cifras publicadas recientemente por IWSR.

Además, este organismo prevé que el consumo seguirá disminuyendo durante al me- nos los próximos seis años. Al mismo tiempo, Bloomberg informaba de que el valor conjunto de las principales compañías mundiales de cerveza, vino y bebidas espirituosas se ha reducido en 830 mil millones de dólares en apenas cuatro años.

El contraste con el mercado de las bebidas sin alcohol no podría ser mayor. Se espera que las ventas de cerveza, vino y destilados sin alcohol crezcan un 36% entre 2024 y 2029. Para entonces, se consumirán más de 18 mil millones de dosis al año, aproximadamente dos bebidas sin alcohol por cada habitante del planeta.

British DJ and Saved Records founder Nic Fanciulli has launched Soba Circus, a functional drink containing nootropics that aims to serve as an alternative to alcohol on the dance floor.

Al mismo tiempo, los consumidores están abrazando una nueva generación de bebidas “adyacentes al alcohol”, como las nootrópicas y las elaboradas con adaptógenos, concebidas para mejorar el estado de ánimo y favorecer el bienestar. Solo el año pasado, esta categoría registró un crecimiento estimado del 11%.

Marten Lodewijks, presidente y director general de IWSR, asegura que “la moderación se está imponiendo en todas las generaciones” y sostiene que el mercado del alcohol atraviesa una profunda transformación. A su juicio, la próxima década dibujará “un panorama muy distinto del que conocemos hoy”.

Aunque esta tendencia preocupa a la industria del alcohol, también está impulsando una nueva ola de iniciativas dentro del mundo de la música electrónica. En 2023, David Guetta adquirió una participación en la marca de bebidas espirituosas sin alcohol Lyre’s con el objetivo, según explicó, de ayudar a “cambiar el panorama de las fiestas”.

Y a principios de este año, Nic Fanciulli, fundador de Saved Records, lanzó Soba Circus, una bebida funcional con ingredientes nootrópicos que cofundó para ofrecer a los clubbers una alternativa al alcohol.

“Durante demasiado tiempo, las grandes compañías del alcohol nos han hecho creer que beber era imprescindible para conectar con los demás y disfrutar de una gran noche de fiesta”, afirma Fanciulli. “Nosotros creemos que eso no es cierto y queremos ofrecer algo mucho mejor.”

Ibiza también está respondiendo a este cambio. Las sesiones de baile sin alcohol son cada vez más habituales y un número creciente de locales ha empezado a conceder a los cócteles sin alcohol el mismo protagonismo que al resto de su oferta.

Eso no significa, ni mucho menos, que la cultura de club vaya a volverse de repente completamente “limpia”. Las drogas ilegales siguen formando parte de la vida nocturna y sustancias como la cocaína o la ketamina continúan ganando terreno. Pero, al menos en lo que respecta al alcohol, su largo reinado parece estar llegando poco a poco a su fin.

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