
“La arquitectura es puro patrimonio (piedra, cal, vigas, patios…) y no pretendimos modernizarla. Lo verdaderamente contemporáneo en Magic Ibiza no son los colores: es el arte”.
“Queríamos un lugar profundamente conectado con su entorno real: arte autóctono, diseño local, artesanía local… Algo genuinamente ibicenco. Las fincas de Es Cubells nos dieron exactamente eso”.

“Todo lo que podía mantenerse intacto, se mantuvo: las paredes originales, los suelos, las bañeras antiguas, las proporciones de los espacios… Preservamos todo con una intención clara. Queríamos que las casas conservaran su energía y su memoria original”.
“Descubrimos las fincas gracias a personas de la isla vinculadas a la familia que había sido su propietaria durante muchísimos años. Lo que me cautivó de inmediato fue que pertenecían a una Ibiza muy auténtica”.



“Los rituales importan porque nos obligan a relacionarnos con el tiempo de otra manera: una ceremonia del té, el ritmo pausado del huerto a lo largo de las estaciones, una sobremesa larga que nadie quiere terminar… A partir de ahí, la reconexión surge sola. La gente vuelve a conectar con su propio cuerpo y con los demás”.
“Espero que los huéspedes se marchen sintiendo que han vivido algo genuinamente diferente. Para nosotros, en eso consiste el verdadero lujo. No se trata de baños de mármol ni del número de hilos de las sábanas. El auténtico lujo es la libertad de encontrarte con algo honesto, lleno de valor real y hecho con mimo”.



“Planteamos los jardines como la estancia más grande de la casa. Son dos hectáreas de senderos, patios, árboles frutales, huertos, cactus imponentes, jacuzzis camuflados entre la vegetación y dos piscinas”.
“El artista Luis Lázaro Matos vio la finca casi como un santuario para aves y seres mitológicos. En lugar de limitarse a decorar la propiedad, la dotó de alma. Los colores, las criaturas y las pinceladas en las paredes y en las macetas de flores dan fe de ello”.







