El Arte de la Bruja Moderna

Paola Hivelin fue cofundadora del colectivo artístico ecofeminista Gang of Witches. Ahora dedica todo su tiempo a su obra en The Coven, su hogar y estudio.
Por Dan Prince • Fotos: © Valentine Riccardi
05/09/2026

¿Qué es exactamente The Coven?

The Coven es una finca situada en las colinas, cerca de Sant Carles. Es mi hogar, también mi estudio y, además, una obra de arte viva, en constante transformación. A la entrada, unos centinelas escultóricos anuncian la llegada; un útero gigante recibe a los visitantes y Tanit preside el lugar. En su interior, cada rincón alberga ya veinte años de trabajo.

Ibiza lleva mucho tiempo siendo un punto de encuentro para artistas, buscadores y soñadores. ¿Qué representa la isla para ti? 

La primera vez que vine a Ibiza sentí que volvía a casa. En apenas dos meses ya había decidido mudarme aquí. Y el primer lugar que visité fue The Coven.

¿Hubo algún momento en The Coven en el que te detuviste, miraste a tu alrededor y pensaste “Este es exactamente el lugar donde debo estar”?

Durante los años de Gang of Witches, The Coven siempre estaba lleno de gente. Cuando aquella etapa terminó, de pronto el lugar me pareció demasiado grande, pero no fui capaz de desprenderme de él. Así que me propuse un reto: conquistarlo. Convertirlo en mi gran obra. Fue entonces cuando todo cobró sentido.

“Para mí, ser bruja significa ser ferozmente fiel a mí misma”.

¿Quiénes son las brujas ahora?

La única bruja soy yo. Y ahora trabajo por libre.

Muchas mujeres han recuperado la palabra “bruja” como símbolo de sabiduría, intuición y poder. ¿Qué significa para ti ser bruja en el mundo moderno? 

Solo puedo hablar desde mi propia experiencia. Siempre he sido una buscadora, movida por la necesidad de comprender mi historia, desmontar los sistemas que me rodean y encontrar mi lugar dentro de ellos. En el fondo, ser bruja significa ser ferozmente fiel a mí misma, procurando no caer nunca en la trampa de creerme mis propios discursos.

¿Te consideras, ante todo, artista, narradora, activista o algo completamente distinto?

Artista, sin ninguna duda. Hasta la médula.

¿Cómo es vivir dentro de tu propia obra de arte?

Desde que descubrí el arte, ese ha sido mi territorio. Nunca me he marchado de él. Todo empezó en una hoja de papel A3; hoy ocupa una hectárea entera.

Háblanos de tu trabajo.

Mi trabajo comenzó como una exploración psicológica. Con el tiempo, fue expandiéndose desde lo individual hacia la soberanía femenina y, al vivir aquí, hacia la interconexión con el mundo vivo. Cuando llegué a The Coven, lo primero que hice fue sacar mi obra al exterior y dejar que la naturaleza interviniera. No me limito a hablar de ello: lo vivo. Mi obra se construye mediante la acumulación y la superposición de capas: estados psíquicos inscritos en la materia, organizados en torno a una unidad central, el módulo. Y como soy autodidacta y trabajo al margen del mercado del arte, disfruto de una libertad absoluta. Eso me lleva a preguntarme qué ocurre con una obra que nunca deja de evolucionar y que, además, no puede trasladarse. Confío en que The Coven acabe dándome la respuesta.

Has aceptado que tu obra cambiará con el tiempo. ¿Qué sientes al verla deteriorarse? 

No veo deterioro, sino evolución. La naturaleza interviene y yo respondo… hasta que sé que la obra ha llegado a su fin. Mis esculturas están hechas con materiales humildes: malla metálica, cordones y pan de oro. No están concebidas para sobrevivir a la naturaleza. Esa idea me parece profundamente patriarcal. El cambio las enriquece. Les aporta una nueva intensidad.

¿Dónde acaba la vida cotidiana y empieza la obra de arte?

No existe esa frontera. Aquí todo puede convertirse en arte, si siento que me llama. La piscina vacía, por ejemplo, se está transformando en una instalación, y el sistema de recogida de agua de lluvia ya forma parte de la obra.

¿Hay algún rincón de The Coven que tenga para ti un significado especialmente profundo? ¿Qué lo hace diferente? 

Mi dormitorio. Paredes blancas y desnudas, muebles funcionales y una ventana que parece flotar sobre el bosque. Nada más.

Cuando alguien visita The Coven por primera vez, ¿qué reacción ves con más frecuencia? ¿Hay alguna obra o espacio que siempre deje sin palabras a los visitantes? 

El asombro empieza ya en la verja. Decenas de ojos azules te devuelven la mirada mientras custodian el umbral. Al cruzarlo, esos ojos se elevan hacia los árboles, rodeados por una corola modular: una flor que también observa. Es el propio lugar el que te invita a entrar. Solo al marcharte descubres el reverso: “La diosa te cuida”, escrito en blanco sobre negro. Una bendición para el camino.

¿Cómo cambia The Coven con las estaciones? ¿Es un lugar completamente distinto en invierno que en pleno verano? 

La que cambia soy yo. El invierno trae quietud; el verano, efervescencia. Soy muy sensible a los cambios de energía de la isla. Durante el invierno, el trabajo se vuelve hacia dentro.

Paola Hivelin en el interior de su casa-estudio The Coven, en Sant Carles.

“Mi arte empezó en una hoja de papel; hoy ocupa una hectárea”.

Puede el arte transformar de verdad nuestra relación con el planeta? 

El arte puede cambiar nuestra manera de mirar. De eso estoy convencida. Si también puede salvar el planeta… esa respuesta se la dejo a los profetas.

¿Qué te ha enseñado el mundo natural que la sociedad moderna no haya podido enseñarte?

El mundo natural me ha mostrado un sistema libre de mentiras.

¿Qué aspectos de la llamada sabiduría femenina crees que la cultura contemporánea ha dejado de lado?

No creo que exista una sabiduría femenina innata. El verdadero problema es que las mujeres siguen sin tener pleno control sobre sus cuerpos y su capacidad reproductiva, ni disfrutan de un acceso igualitario a los recursos, al poder, a la representación o a la seguridad.

Cuando alguien se sitúa frente a una de tus obras, ¿qué te gustaría que se llevara consigo

Mi único compromiso es con la propia obra: llevarla tan lejos como me sea posible. Cuando la doy por terminada, la dejo marchar. He aprendido a hacerlo. Lo que despierte en quien la contempla ya no me pertenece.

¿Cómo disfrutas de Ibiza cuando sales de The Coven?

¿Sinceramente? Casi nunca me voy. The Coven exige toda mi dedicación ahora mismo; estoy trabajando en lo que considero su primer capítulo. Pero Ibiza siempre acaba encontrando la manera de llegar hasta ti. Incluso desde mi colina, me siento profundamente conectada con la isla.

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