Es un fenómeno cada vez más extendido, e Ibiza no es una excepción: grupos de zoomers adolescentes que han encontrado en el gimnasio un nuevo ecosistema de socialización. La industria del fitness lleva tiempo analizando esta tendencia, que ya está asentadísima entre los centennials. Hablamos con cinco jóvenes de entre 14 y 18 años, alumnos del Morna International College, que nos cuentan qué les motiva, cómo es su relación con el móvil y las redes sociales y cómo el gimnasio se ha convertido en uno de sus lugares favoritos. Los citamos juntos para esta entrevista en el gimnasio Dojo Roig Pi de Santa Gertrudis, donde entrenan algunos de ellos. Es domingo por la mañana, afuera llueve, pero nada detiene a esta pequeña muestra de una generación que se mueve como pez en el agua entre pesas y aparatos de musculación.
Hablar de ellos y ellas como un todo homogéneo sería injusto, pues se perderían los detalles y matices que los hacen especiales. Tomarlos como referencia para toda la juventud de Ibiza sería imposible, porque van al colegio más exclusivo de la isla y algunos, sobre todo los más mayores, ya tienen muy decidido su futuro próximo. Sin embargo, el variado testimonio de este heterogéneo grupo de chicos y chicas nos permite conocer un poco más a una generación que ha hecho suyo el hábito del deporte y que demuestra que sus mentes van en la buena dirección.


Evie Henry (17) y Betsy Young (16) van al gimnasio cinco o seis días a la semana.
Hayden Ham (14 años). Es uno de los más jóvenes del grupo. Va al gimnasio en torno a dos horas, tres veces por semana, una de ellas con su padre. Su motivación es su hermano, que vive en Inglaterra y le incentiva para que se ponga en forma. Aunque usa su teléfono móvil para su plan de entrenamiento, asegura que los ratos de gimnasio le alejan de las redes sociales. «Vengo para ponerme en forma, pero también hago nuevos amigos como Noah. Me ayuda emocionalmente, me hace sentir relajado sobre todo cuando me estreso mucho con los exámenes. Vengo al gimnasio a construir masa muscular y a entrenar la resistencia, porque practico fútbol. También entreno mucho las piernas», explica. Hayden no siente presión social sobre su imagen y, de momento, si tiene que elegir, prefiere ir al gimnasio que a una discoteca.
Noah Martin (18 años). «Vengo todos los días excepto los domingos, casi una hora y media por día, que son unas ocho horas a la semana. Llevo tres años viniendo al gimnasio. Hace dos años y medio empecé a hacer culturismo y me lo estoy tomando aún más en serio. Quiero ser profesional y tener mi carrera, así que me exijo al máximo». Noah reconoce que el gimnasio es «definitivamente» su lugar para socializar, y un buen sitio para quitarse el estrés. En su caso, combina el entrenamiento con las redes sociales. «Como estoy haciendo carrera en el culturismo tengo una red social basada en body building fitness. También quiero ser influencer, así que intento publicar lo máximo que puedo». No dudaría en saltarse otro plan o actividad importante para venir al gimnasio porque es el «momento más importante del día». Y aunque no sale mucho, no renunciaría a hacerlo si lo puede combinar, aunque siempre dando prioridad al gimnasio. «Siempre lo planeo y cuando quedo para salir voy al gimnasio antes».
Leo Stepniewski (14 años). Empezó en el gimnasio hace dos meses, justo después de su amigo Hayden, y entrena entre una hora y dos horas al día, tres o cuatro veces a la semana. Comenzó a entrenar inspirado por sus amigos y también por las redes sociales. «Yo vengo a ponerme en forma con amigos, para socializar, disfrutar y quitarme el estrés de la escuela. También juego al fútbol, así que vengo para crear masa muscular y estar fuerte en general». Aunque lleva su móvil al gimnasio, reconoce que desconecta mucho más que los días en los que falta a su entrenamiento. Leo siente que entrenar le ayuda a desconectar de las obligaciones del colegio, porque tiene que concentrarse en los ejercicios. Pero también le gusta la vida social, y reconoce que muy probablemente se saltaría un entrenamiento si tiene algún evento que no quiera perderse.
PARA ELLOS, EL GIMNASIO ES EL LUGAR PERFECTO PARA SOCIALIZAR Y PARA LIBERAR ESTRÉS

De pie, de izquierda a derecha, Betsy Young (16) , Evie Henry (17), Leo Stepniewski (14) y Hayden Ham (14) . Sentado, Noah Martin (18).
Evie Henry (17 años). Parte de su familia paterna se dedica al fisicoculturismo, así que su relación con el gimnasio es estrecha desde pequeña. Entrena una hora y media al día, seis días a la semana, inspirada por su propia salud y para escapar del estrés de la escuela y de los exámenes. «A través del fitness y del gym conoces a gente nueva, pero en mi caso esa no es la razón por la que voy», explica sobre la posibilidad de socializar en el gimnasio, donde entrena cardio y crossfit, la combinación que más le motiva. «He intentado compaginar las redes sociales con mi ejercicio, pero descubrí que me distraía de la razón por la que estaba en él, el entrenamiento, así que he preferido separarlos». Evie reconoce la presión de las redes sociales. «En las redes siento presión como adolescente, y especialmente como chica adolescente. Creo que siempre la habrá». Aunque reconoce que alguna vez se ha perdido un evento por ir al gimnasio, no dudaría en saltarse un entrenamiento para dar prioridad a otras quedadas si se tratara un acontecimiento importante en su vida. Prefiere que exista un equilibrio entre el entrenamiento y poder salir a disfrutar.
ALGUNOS COMPARTEN SU FITNESS EN IG PARA CREAR COMUNIDAD

Leo Stepniewski (14) comenzó a entrenar inspirado por sus amigos y por las redes sociales.
Betsy Young (16 años). «Yo solía bailar muchas horas, unas 15 horas a la semana, y cambié a Deka, que es un deporte diferente, es fitness funcional. Voy a clases de entrenamiento cinco veces a la semana y me encanta la competición. El año pasado fui al campeonato mundial de Deka, así que amo entrenar para competir». Betsy cree que el gimnasio es «un buen lugar para olvidarte de las preocupaciones y enfocarte en mejorarte a ti misma, una vía de escape». Le encanta hacer una mezcla de entrenamientos Deka, Hyrox e híbrido, incluido el híbrido extremo, y también ama correr. Explica que socializar es complicado en su lugar de entrenamiento, al que asisten unas cien personas, mucho mayores que ella, pero tiene muy buena conexión con sus entrenadores. Tiene una cuenta de Instagram dedicada al deporte, pero la utiliza fuera de su tiempo de entrenamiento para evitar distracciones. «No entreno para obtener un físico específico. Creo que el físico lo obtienes naturalmente en base a la cantidad de entrenamiento y el esfuerzo que dedicas». Para Betsy también es importante socializar fuera de la escuela y del gimnasio. «Creo que he encontrado un buen equilibrio», asegura.








